
Colaborar parece una capacidad evidente. Sin embargo, todavía sabemos sorprendentemente poco sobre cómo ocurre realmente.
¿Por qué algunas conversaciones producen ideas que ninguna persona habría alcanzado por sí sola? ¿Qué hace que algunos grupos aprendan, se coordinen y construyan conocimiento colectivo, mientras otros, aun compartiendo los mismos objetivos, no logran hacerlo?
Co-laboratorio nace para explorar esas preguntas.
En este ciclo conversaremos con investigadores, académicos y profesionales de distintas disciplinas para mirar la colaboración desde diversas perspectivas: la biología, la psicología, la antropología, la economía, la tecnología, las organizaciones y otras áreas del conocimiento que tienen algo que decir sobre este fenómeno.
No buscamos ofrecer recetas ni un nuevo modelo de trabajo en equipo. Nos interesa comprender mejor la colaboración: cómo emerge, qué condiciones la hacen posible, qué factores la fortalecen o la debilitan y por qué sigue siendo uno de los fenómenos más relevantes y, quizás, menos comprendidos de nuestro tiempo. Comprenderla resulta especialmente importante en un mundo donde los desafíos son cada vez más complejos y ninguna disciplina, organización o inteligencia puede resolverlos por sí sola.
A lo largo del ciclo intentaremos dilucidar qué es y qué no es la colaboración, qué la distingue de otras formas de cooperación y en que condiciones aporta o no valor.
Cuándo: Martes por medio, empezando el martes 25 de agosto
Hora: 09:30 a 10:30 hrs. (Chile)
Modalidad: Online via Zoom
Martes 25 de agosto | 09:30 a 10:30
Biología
Cooperación, simbiosis, enjambres, colonias, microbiomas y células: la naturaleza demuestra que la vida no se sostiene únicamente en la competencia o la lucha por sobrevivir, sino también en la capacidad de coordinarse, conectarse y actuar como un sistema. ¿Qué sabe la naturaleza sobre colaboración que las organizaciones todavía no logran comprender?
Desde la neurobiología y la psicoterapia, Carmen Cordero ha investigado la relación entre cuerpo, emoción y cognición. Su trabajo propone comprender que no pensamos ni nos relacionamos únicamente desde la razón, sino desde una experiencia corporal y emocional que configura nuestra manera de percibir y actuar. Una perspectiva que invita a explorar la colaboración como un encuentro entre cuerpos, emociones e historias capaces de coordinarse y construir una realidad compartida.


